Después de una larga ausencia, un largo silencio, Luis regresa sobre las huellas del pasado para visitar a su familia. Viene para anunciar su muerte.
Pero durante aquel domingo, tiempo de recuerdos y de reproches bajo una lucha de palabras, él volverá a partir sin decir nada.
Esta obra habla de la familia, de la ausencia, de la imposibilidad de comunicarse, del amor, del odio y de la muerte. A veces dramática, a veces divertida -pues esta obra es
divertida, no se puede olvidar- divertida y llena de sarcasmo; Simplemente el fin del mundo es una obra íntima que llega muy cerca al oído del espectador.
Manuel Orjuela